Texto: Jesús Saavedra
Mochitlán, Gro 26 julio 2019.- El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza aseveró que se ha vivido un primer semestre del año «negro» en materia de seguridad y altos índices de asesinatos en el país y en Guerrero, por lo que espera que autoridades de los tres niveles de gobierno asuman su responsabilidad en el combate a este flagelo.
Rangel Mendoza encabezó este viernes una misa en la iglesia a la señora Santa Ana, patrona de esta localidad y que congrega a miles de feligreses a los que llamó a orar por la paz y la tranquilidad para las familias de Guerrero.
Al finalizar su homilía el obispo de esta diócesis católica que alberga municipios de la zona Centro dijo que el balance de la violencia en el primer semestre en Guerrero y en el país se ha convertido en un severo problema para las autoridades, «este primer semestre fue el de más inseguridad, de más problemas».
«Los seis primeros meses de este año fueron negros para Guerrero particularmente y para México, ahora esperamos que las autoridades de los tres niveles, la ciudadanía pongamos todo lo que está de nuestra parte para que mejore esta lamentable situación», aseveró.
El obispo señaló que se tiene la esperanza que con la entrada en operaciones de la Guardia Nacional haya mejores resultados en el tema de la Seguridad, «Dios quiera que haga una buena labor, pero considero que debe haber una mayor estrategia en inteligencia».
Y consideró que en los primeros meses del gobierno que encabeza, Andrés Manuel López Obrador «las autoridades han aflojado un poquito, se han afianzado las bandas delincuenciales, ha habido más asesinatos, pero Dios quiera que las cosas lleguen a un buen punto».
Afirmó que otro factor que ha incrementado la violencia es que el precio de la heroína se haya desplomado en el mercado, porque esa sustancia se deriva de la goma de opio de la amapola, cultivo al que se dedicaban miles de familias en Guerrero, «se cayó esa industria de la amapola y esos grupos delincuenciales que comercian se dedican a los levantones, a los secuestros, al cobro de piso, a los asesinatos y ojalá que haya gente que pueda parar todo esto porque merecemos vivir tranquilos, merecemos vivir en paz».
Lamentó que esta semana se hayan disparado los hechos de violencia en Chilpancingo, con el secuestro y asesinato de un comerciante; el asesinato a tiros de una señora y una niña en la colonia CNOP «es difícil la situación, se tienen detectadas las bandas delincuenciales y acá la pregunta es ¿porqué las autoridades no actúan?, pienso que hay mucha complacencia y mucha tolerancia en ese sentido».
El obispo dijo tener conocimiento que en Chilpancingo se cuenta con tres cinturones de seguridad: el primero en el centro de la ciudad a cargo de la policía municipal; el segundo es en la parte intermedia de la ciudad a cargo de la policía estatal y el último círculo en la periferia para el Ejército, «son tres filtros de seguridad, pero todo mundo se les cuela, creo que necesitan obrar con más dureza, ya en serio contra esas personas».
Afirmó que los mexicanos esperan un clima de paz, de concordia, de diálogo, «ojalá que las cosas vayan mejor, aunque el panorama no lo vea tan promisorio, pongamos de lo que está de nuestra parte para poder vivir en paz» añadió.